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contraste entre semiótica y semiología

contraste entre semiótica y semiología

semiótica y semiología

Iconicidad (borrador)

La iconicidad (representada  como la función K) es una relación posible entre dos primeros que consiste en que estén en la capacidad (en posibilidad) de relacionarse indexalmente con un mismo tercero, ya sea que éste sea su antecedente causal, ya sea  como consecuente  de cada uno de esos dos primeros.

{◊[n → P] ∧ ◊[n → Q]} → ◊ [K(P, Q)]

{◊ [P → n] ∧ ◊[Q → n]} →◊ [K(P, Q)]
La función de la iconicidad, en el sistema semiótico en un sujeto de significación (SS), permite  que, si tanto ΣP como ΣQ son condición suficiente para que se presente Σn en el sujeto, la presencia de uno producirá efectos semejantes a los que puede producir la presencia del otro; por tanto, uno puede conmutarse por el otro en tanto son equivalentes para una cadena semiótica particular;  es por esto  que se describe aceleradamente la relación de iconicidad entre p y q como  de semejanza entre los signos, por la cual p transferiría  al interpretante la referencia de q en virtud  de esa semejanza y viceversa.  Una  descripción más detallada de lo que sucede es que el sistema semiótico del sujeto permite en él procesos semióticos conmutables, como queda dicho.  La semejanza no es una condición de las primeridades de P y Q, ni de sus signos p y q, sino un procesamiento que puede hacer el sistema semiótico acerca  de los perceptos que pueden  producir deductivamente en él ΣP y ΣQ.
{[SS (ΣP → Σn)] ∧ [SS (ΣQ → Σn)]} → [ SS  (K(ΣP, ΣQ))]
De esta manera, también es posible la iconicidad en el caso de que los perceptos de los cuales dos primeros son indexales, sean, a su vez, icónicos.
{[SS (ΣP → ΣA)] ∧ [SS (ΣQ → ΣB)] ∧(K(ΣA, ΣB))]}
→ ◊[ SS  (K(ΣP, ΣQ))]

Cuando se dice que algo es icono de otra cosa en virtud de sus semejanzas formales con ella, como en la definición de hipoicónico de Peirce (C.P. 2.3.274-277), se simplifica demasiado la descripción de la semiosis, pues no se clarifica qué es lo que las hace semejantes.  Que P y Q produzcan en el interpretador los perceptos ΣP y ΣQ y éste los juzgue icónicos, se logra en virtud de las semejantes formas de operar en el interpertador ΣP y ΣQ, no por las formas de interactuar entre P y Q por fuera del lenguaje.

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ANÁLISIS DE LA OPERACIÓN SEMIÓTICA DE UN ICONO (usando a Peirce)

vw turbo
Hay un ícono de un escarabajo (catarina). La imagen es capaz  de remitir al animal por cuanto comparte con él condiciones materiales de semejanza, a saber, los cualisignos de la forma semiesférica, el color rojo, los círculos relativamente pequeños dispuestos sobre el rojo, los tres
delgados apéndices articulados que se asimilan a las patas del insecto etc.  Los círculos están concentrados y superpuestos en la parte trasera del animal.  Ésta no es la manera frecuente de disponerse los cualisignos en él, por tanto, no puede ser decisigno del rema del icono de la catarina. Esta alteración ha de tener una causa extra-ordinaria, la cual debe ser inferida por abducción.
Intentemos uno: Cuando en un recipiente hay contenidos elementos esféricos, y el recipiente se mueve, éstos tienden a concentrarse en el lugar opuesto a la dirección del movimiento. Este es un argumento de necesidad lógica basado en la experiencia empírica; se trata de una ley, un sistema de necesidades.  Este argumento se propone como dominio de interpretación posible para aquello
que se había visto como un signo no-claro, como la ruptura del rema icónico de la catarina, de modo que se haga claridad en la capacidad que el signo debería tener para remitir a un fundamento u objeto.  Así, se puede decir que esa disposición particular de cualisignos, se convierte en un legisigno de movimiento, de velocidad, es decir, una configuración concreta de cualisignos que pueden constituirse en ley para la construcción de signos.   Ahora bien, el  ícono ha instaurado un legisigno nuevo que puede operar como enunciado; podría decirse, que es un icono legisígnico que dice “catarina que se mueve a gran velocidad” pero ¿cómo se llega a esta forma enunciativa y referencial delsigno?  El legisigno opera como un índice remático del movimiento en el ícono de la catarina.
Junto al ícono hay un texto, un signo verbal que tiene la forma textual de un enunciado expositivo: “ el nuevo Beetle turbo”. Pero hay una ley, una regla gramatical, un rhema de los enunciados expositivos que no está completo en la  forma presentada (en la materialidad del decisigno);  falta un valor referencial para (x) de modo que el signo opere, pues lo expuesto, gramaticalmente, “pide”
que haya un referente objetivo para ese texto.  De modo que el texto dice “[  (x ) es ] el nuevo Beetle turbo”.  ¿Cuál es el valor referencial  de ese (x)? La contigüidad del signo verbal y el signo icónico permiten, por metonímia, hacer que el ícono cumpla con las veces de ese sujeto gramatical faltante.  Algo así como “este es el nuevo Beetle turbo”.  Como hay un anunciado ya procesado
para el ícono,  ahora puede  predicarse de él  que es un Beetle.  La operación se refuerza:  sucede que el referente ordinario de esta palabra es, justamente, un escarabajo, género al cual pertenece la especie de la catarina;  se trata de una  metáfora del primer tipo (se refiere a la especia por el género).  Pero el referente de la palabra Beetle  también puede ser, en determinados contextos, un automóvil producido por VW.  Aquí habría una anfibología.  Si la palabra  tiene los dos referentes, y está explícito el ícono del insecto, no operaría el tropo, pero la presencia del iconograma (VW), que es el símbolo convencional, abstracto de la marca VW, introduce la ambivalencia referencial de todo el iconograma permitiendo que se carguen los  dos  referentes  de todas las connotaciones
semánticas que cada uno tiene, transfiriéndoselas uno a otro.  Así, el icono de la catarina veloz, es icono del VW turbo-cargado.

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la indexalidad (una lectura libre al índice de Peirce)

Después  de la simultaneidad (en la que se fundaría el proceso semiótico de algunas formas de metonimia), la Indexalidad e iconicidad  son las relaciones posibles  más elementales que un sistema semiótico puede  establecer entre los elementos producidos  por la experiencia sensible o  la experiencia teórica (a los que suelo llamar perceptos) por cuanto son las relaciones posibles más elementales entre cualesquiera dos primeros; pero decir que estas dos clases de relaciones son tipos de signos es apresurado. Que haya  semiosis  basadas en las relaciones icónicas e idexales entre los perceptos en un sistema semiótico es otro asunto.

La indexalidad  es un tipo de  relación, entre dos primeros, por la cual uno afecta a otro en su capacidad  de estar en relación con otros o en su misma composición. La relación de causalidad es indexal, pero la indexalidad no es la única forma  de causalidad.

La  relación indexal es un estado de cosas de segundidad, por tanto no depende de un proceso de semiosis que lo pueda  generar.

Que algo descompuesto produzca olores fétidos es algo inevitable, ceteribus paribus. La presencia  de esos olores es una huella perceptible de la descomposición, es un primero causado por otro, es un algo que ha sido afectado por otro y es a esa relación de segundidad la llamamos indexal. Es claro  que un olor nauseabundo no necesariamente es producido por algo descompuesto, pero si hay algo descompuesto necesariamente habrá un olor nauseabundo. (aunque decir que algo es nauseabundo es describirlo por un tipo de relación con un sujeto y la perspectiva que asume éste con respecto a aquel)

Hay signos que interpretamos como indicios de otros signos sin que esa relación se corresponda con el estado de cosas de los referentes de esos signos en el mundo que está por fuera del lenguaje; muchas veces asignamos causalidades de modo errado, o formulamos hipotéticamente relaciones causales sin que ellas hayan sido confrontadas con la percepción o con alguna prueba que arroje la certeza acerca de esa relación; esto no puede sino deberse a que la segundidad en el mundo semiótico no se corresponde con la segundidad de los dos primeros que son sus referentes en el mundo.  Dicho de otro modo: un estado de cosas (E) está en relación indexal con una causa (C) y puede  ser signo de ella  para un sujeto de significación (SS),  si, habiéndose dado en él un percepto que se corresponda a la transducción al sistema semiótico de ese estado de cosas (ΣE), se genera también el percepto de la causa (ΣC) y se le asigna tal relación lógica;  pero  que E sea signo  de C para SS   es una descripción apresurada de cómo se produce la significación.   Se podría  decir que, en SS, el ΣE puede  relacionarse    con la memoria  de ΣC de modo causal, por cuanto, en la cognición  del sujeto, esa  relación de causalidad es posible (se expresará la posibilidad como una función P) pero no porque sea un estado de cosas de segundidad  entre E y C.  De allí que no sea necesaria la práctica empírica de ΣC

{E  ∧ SS } => { SS  [[ΣE ∧ P(~ΣC => ~ΣE)] => P(ΣC)]}

Si un  olor percibido por SS es computado como un estado de cosas sólo posible por la causa necesaria de algo  descompuesto,  entonces el sujeto podrá hacer la inferencia de que   algo descompuesto está presente y actuar  en su contexto como si tal hecho causal se hubiese dado y/o percibido.  En este sentido, un olor nauseabundo puede producir la semiosis en SS  que provocaría algo descompuesto.  Se diría ordinariamente que E  es signo de C para SS.

Cuando un percepto complejo (como un árbol, que no puede sino ser descrito como una estructura compuesta de múltiples elementos y en reaciones sistémicas con múltiples elementos externos a él), se produce  en SS  por la percepción de uno solo de sus componentes, o rasgos semánticos (o semas, suponga: su tronco, o la sombra que proyecta) se puede  decir  que también ha operado la semiosis de la indexalidad descrita arriba, por cuanto la parte  puede  ser  índice del todo (aun cuando no necesariamente), en lo que se ha conocido tradicionalmente como sinécdoque.

{[ΣP  ⇐ (ΣA* ΣB …)] ∧ ΣA } => P(ΣP)

La capacidad  de analizar  los perceptos  como condensados  de semas,  nos muestra que la categorización es siempre un proceso complejo de establecimiento de relaciones posibles;  es decir: a la condición de existente de los perceptos le es inherente la capacidad, como objetos conceptuales,  de participar  en eventos interactivos  de indexalidad con otros  objetos como parte de la naturaleza dinámica de la semiosis, siempre abierta, siempre ilimitada