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Archive for 6 mayo 2011

SUJETOS SUJETADOS (Reflexiones acerca de dispositivos modernos de subjetivación)

Parte de la tragedia que nos han develado las ciencias humanas y sociales en el último siglo es la evidencia de que estamos por fuera de nuestro propio control.  La promesa que nos hizo el liberalismo moderno de acabar con el régimen de la grey, en el que éramos determinados desde fuera, condenados a la obediencia sin saber siquiera que obedecíamos, parece no haberse podido cumplir por dos razones principales; por una parte, por cuanto en la esencia del fenómeno humano no es posible que haya una acción individual sin que en ella se exprese un hecho social.  Los sujetos de enunciación o de acción son moldeados: la lengua, la cultura y el “régimen de verdad” en el que las subjetividades se han formado vienen de fuera del sujeto.  Somos animales sociales, cuyo desarrollo es epigenético, es decir, los individuos se desarrollan sí y sólo sí gracias a su entorno social y en relativa coherencia con él.  Por otra parte, el liberalismo moderno entraña una paradoja en su propósito de formar individuos libres y autónomos:  al tiempo que responsabilizó al individuo de sus actos, cifró la autonomía en la capacidad de originar las leyes a las que están sujetos (Kant).  En el sistema político consecuente con este principio, el Estado se legitimaría en tanto garante de los derechos del ciudadano construidos consensualmente, (derechos individuales en un principio). Pero si este estado se supone garante del derecho individual, también reproduce un sistema para que los sujetos se autodisciplinen, de modo que todo aquello que tal individuo considere bueno, justo, bello, y útil en el debate de la esfera pública, sea así concebido porque para las fuerzas hegemónicas también lo sea.  Foucault llama a tal característica de la modernidad la era del disciplinamiento.  Se trata de un refinamiento de los sistemas de control social; por él, ya no se requiere ni de la religión ni de la moral, ni de la sanción de un sistema jurídico que penalice, más bien, permite que los sujetos libremente se produzcan a sí mismos como disciplinados.  Ello no quiere decir que, en la modernidad, las instituciones de control desaparezcan; todo lo contrario: ellas se apoyan en los dispositivos de disciplinamiento y las re-producen;  ellas pueden, en cambio, “aligerar” su infraestructura para ser más funcionales en sociedades masivas.  De la mirada comunitaria del reproche y la felicitación, del premio y el castigo de cada miembro del grupo social, como se vive en pequeñas sociedades cohesionadas por la identidad étnica, se pasa al panóptico de vigilancia del Estado, y de allí a una subjetivación por la cual tal vigilancia la haga el mismo sujeto, pues su propia perspectiva le obliga a ser un hombre moderno (urbano, trabajador, productivo, innovador e insaciable consumidor) educado (escolarizado, ordenado, disciplinado), civilizado (higiénico, “sano”, moral y cívico).

Más aún, si los dispositivos sociales de subjetivación moderna se revelan como emergidos en un campo de lucha, en un entorno conflictivo de relaciones de saber – poder, la paradoja de la promesa del liberalismo está en que esas subjetivaciones se entienden mejor como formas de ejercicio de control y vigilancia, de dominio por parte de un poder hegemónico particular.

¿Cómo entonces poder conjugar la exaltación moderna del sujeto, como centro del universo, con esta evidencia de que producimos nuestras subjetividades gracias a dispositivos externos de poder?  ¿Qué significa subjetivar un sujeto moderno que se sienta a sí mismo individuo singular, dueño de sus elecciones? Por que si el sujeto no se siente construido por sí mismo, el dispositivo de subjetivación disciplinada habría sido ineficaz ¿y cómo se imponen esos dispositivos a los pueblos colonizados por el imperio moderno occidental?

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