Inicio > antropología > Educación Intercultural. (notas para un estado del arte)

Educación Intercultural. (notas para un estado del arte)

La literatura internacional acerca de Interculturalidad y educación se centra en el problema de las escuelas que deben acoger a estudiantes de diferentes orígenes culturales, nacionales “raciales” y religiosos (Norberg, 2000).  Los problemas que más aparecen en los estudios han ido cambiando de foco con el paso del tiempo, si bien la literatura no abandona los debates y profundiza en ellos.

En los 80 y 90, los asuntos los giran en torno al desarrollo del bilingüismo (Levy, 1985), con la novedad de la inclusión de la “cultural skill” como un elemento fundamental en el aprendizaje de una segunda lengua, que debe sumarse a la clásica evaluación del Reading, writing, listening and speaking (Ovando, Combs, & Collier, 2005); la comprensión de las “habilidades sociales y culturales” se transpone más allá del impacto en el aprendizaje de las lenguas, y se identifica como factor determinante en el aprendizaje en general (Albert & Triandis, 1985)(Triandis, Kurowski, Tecktiel, & D. K. -. Chan, 1993).  Estas constataciones llevan al diseño de programas educativos con una orientación transcultural (cross-cultural) y con apoyo psicosocial, no sólo en el ámbito escolar, sino en el de procesos como el de la capacitación para el trabajo (Amason, Allen, & Holmes, 1999)National Clearinghouse for Bilingual Education, 1979).  Un fundamento para estos desarrollos se encuentra en una psicología social que intenta identificar las relaciones cultura – personalidad – procesos de aprendizaje de una manera interactiva y relativa a cada grupo social (Triandis & Brislin, 1984) Cohen, 2009; Tebes, 2010).

En los últimos 10 años, la reflexión se centra al menos en tres asuntos cruciales: la etnicidad y el desempeño académico, los problemas de convivencia en la escuela multicultural y la formación para la interculturalidad.  En primer lugar, la identidad étnica se identifica como factor asociable al desempeño en los resultados académicos de los estudiantes (Johnson, Okun, Benallie, & Pennak, 2010; Gibson, 1997a; Gibson, 1997b; Grant, 1997; Gillborn, 1997;) La marcación social y analítica de los migrantes como “minorías étnicas”, que se debaten entre la integración y la reproducción de su identidad, significa para los sistemas de educación europeos y norteamericano un reto que se centra en el desarrollo de mecanismos para mejorar los desempeños académicos;  éstos se miden desde la lógica de la integración al universo cultural occidental y a la racionalidad científica, más que desde la posibilidad de un reconocimiento de saberes que posibilite un diálogo intercultural propiamente dicho.

Por otra parte, es notoria la preocupación por los problemas sociales en la escuela por la convivencia de la diferencia, las estrategias para la formación para la tolerancia, contra el racismo y la xenofobia (Rodríguez Izquierdo, 2004;  Osler & Starkey, 2002), lo que lo acerca más la concepción de una educación intercultural a una educación para la ciudadanía (Naval, Print, & Veldhuis, 2002);  en este sentido, las políticas públicas de interculturalidad educativa tienden más reorientar la función escolar de socializar para la integración al proyecto de unidad nacional (Zanten, 1997) menos que al respeto a la pervivencia de tradiciones de los inmigrantes o su reconocimiento (Castillo & Palomares, 2007;  Balaguer, Catalá, & ministerio de educación y cultura, 1996). Más bien, las políticas plantean estrategias más refinadas de integración de los migrantes al aparato productivo de las naciones del primer mundo, como bien lo expresa Pearson  “La Educación Pancultural, por lo tanto, debe preparar a los grupos minoritarios para funcionar en el mundo de la mayoría. La Educación Pancultural puede proveerse en dos formas. Puede ser de igualdad de oportunidades de educación o puede involucrar la creación de escuelas bilingües o culturales en las cuales todos los estudiantes pueden aprender a funcionar en dos contextos culturales diferentes” (1977, p. 88)

Desde América Latina la comprensión del fenómeno tiene otras aristas, pues los contextos y conflictos que se abordan con esta categoría cambian.  El asunto de la interculturalidad en educación pasa por la conciencia de que, en nuestros países, somos conciudadanos de pueblos con diferentes culturas (Jimeno, 2005; 2006), pero que, desde la colonia, hemos vivido en relaciones de inequidad en las que los diacríticos sociales para la justificación de la exclusión, marginación y explotación del diferente han estado definidas por la racialidad (Zambrano, 2008).  En este conflicto de larga duración, lo verificable no son las relaciones de interculturalidad sino la negación del otro (Dussel, 1994), el sincretismo y la hibridación culturales (Canclini, 1990), la mímesis,  las estrategias de resistencia y el conflicto interétnico (Barre, 1983). Las demandas por una educación Intercultural se enmarcarían en las luchas de los movimientos indígenas (aunque no se le de tal nombre, sino el de “educación propia”) o bien como parte del programa indigenista (Marzal, 1993).

Además de la constatación de que en el campo educativo convergen conflictos políticos entre esas ciudadanías, diversas culturalmente, es imposible eludir que la institucionalización de los procesos educativos en la escuela en América Latina ha planteado la pregunta por las implicaciones epistemológicas de esa coexistencia.  Desde los años 60, propuestas como la “pedagogía del oprimido” (Freire, 1974) de una epistemología que parta del “diálogo de saberes” o del “diálogo entre clases diferentes del conocimiento” (De Sousa Santos 2006; 2009;  Mato, 2007); que implica un tipo de interculturalidad plurilingüe, que combate la colonización del saber con prácticas de construcción y reproducción del conocimiento multivocales, una “epistemología basada en la ecología de saberes” y lo que se ha llamado la “traducción intercultural” (De Sousa Santos, B. 2010). Esta línea de pedagogía crítica, sería el lugar de lectura de los fenómenos que se abordarán en la investigación.

Amason, P., Allen, M. W., & Holmes, S. A. (1999). Social support and acculturative stress in the multicultural workplace. Journal of Applied Communication Research, 27(4), 310. doi:10.1080/00909889909365543

Albert, R. D., & Triandis, H. C. (1985). Intercultural education for multicultural societies : Critical issues. International Journal of Intercultural Relations, 9(3), 319-337. doi:10.1016/0147-1767(85)90032-X

De Sousa Santos, B. (2006). “La sociología de las ausencias y la sociología de las emergencias: Para una ecología de saberes”. En:  Renovar la teoría crítica y reinventar la emancipación social, ed. B. de Sousa Santos. Buenos Aires: CLACSO.

De Sousa Santos, B. (2009). Una epistemología del sur: la reinvención del conocimiento y la emancipación social. México: Siglo XXI.

De Sousa Santos, B. (2010). Descolonizar el saber, reinventar el poder. Montevideo: Ediciones Trilce.

Canclini, N. G. (1990). Culturas híbridas: estrategias para entrar y salir de la modernidad. México: Consejo Nacional para la Cultura y las Artes.

Castillo, J. L. Á., & Palomares, L. B. (2007). Educación intercultural e inmigración: de la teoría a la práctica. Barcelona: Biblioteca nueva.

Cohen, A. B. (2009). Many Forms of Culture. American Psychologist, 64(3), 194-204. doi:10.1037/a0015308

Balaguer, X. L. I., Catalá, J. S., & ministerio de educación y cultura. (1996). La diversidad cultural en la práctica educativa: materiales para la formación del profesorado en educación intercultural. Madrid: Ministerio de Educación.

Freire, P. (1974). Pedagogía del oprimido. México: Siglo XXI.

García Martínez, A., & Sáenz Carreras, J. S. (1998). Del racismo a la interculturalidad: competencia de la educación. Narcea Ediciones.

Gibson, M. A. (1997). Introduction: Exploring and Explaining the Variability: Cross-National Perspectives on the School Performance of Minority Students. Anthropology & Education Quarterly, 28(3), 318-329.

Gillborn, D. (1997). Ethnicity and Educational Performance in the United Kingdom: Racism, Ethnicity, and Variability in Achievement. Anthropology & Education Quarterly, 28(3), 375-393.

Jung, I. (1992). Conflicto cultural y educación: el proyecto de educación bilingüe-Puno/Perú. Quito: Proyecto Educación Bilingüe Intercultural.

Johnson, K. A., Okun, M. A., Benallie, M., & Pennak, S. (2010). American Indian students’ difficulties in Introduction to Psychology. Journal of Diversity in Higher Education, 3(1), 27-42. doi:10.1037/a0018621

Levy, J. (1985). Bilingualism, federal policy on bilingual education and intercultural relations. International Journal of Intercultural Relations, 9(2), 113-130. doi:10.1016/0147-1767(85)90003-3

Lynn, M., & Parker, L. (2006). Critical Race Studies in Education: Examining a Decade of Research on U.S. Schools. The Urban Review, 38(4), 257-290. doi:10.1007/s11256-006-0035-5

Mato, D. (2007). Valoración de la diversidad y diálogos de saberes para la construcción de sociedades más gratificantes: Una mirada desde América Latina. Puntos de Vista, 3,no. 12: pp. 27–46.

Marzal, M. M. (1993). Historia de la antropología indigenista: México y Perú. Barcelona: Anthropos Editorial.

National Clearinghouse for Bilingual Education. (1979). Working with the bilingual community. Chicago: National Clearinghouse for Bilingual Education.

Naval, C., Print, M., & Veldhuis, R. (2002). Education for Democratic Citizenship in the New Europe: context and reform. European Journal of Education, 37(2), 107-128. doi:10.1111/1467-3435.00097

Norberg, K. (2000). Intercultural education and teacher education in Sweden. Teaching and Teacher Education, 16(4), 511-519. doi:10.1016/S0742-051X(00)00008-1

Ovando, C. J., Combs, M. C., & Collier, V. P. (2005). Bilingual and ESL classrooms: teaching in multicultural contexts. Boston, MA: McGraw-Hill.

Rodríguez Izquierdo, R. M. (2004). Atención a la diversidad cultural en la escuela. Propuestas de intervención socioeducativas. revista de investigación aplicada y experiencias educativas, 10, 21-30.

Tebes, J. K. (2010). Community psychology, diversity, and the many forms of culture. American Psychologist, 65(1), 58-59. doi:10.1037/a0017456

Triandis, H. C., & Brislin, R. W. (1984). Cross-cultural psychology. American Psychologist, 39(9), 1006-1016. doi:10.1037/0003-066X.39.9.1006

Zanten, A. V. (1997). Schooling Immigrants in France in the 1990s: Success or Failure of the Republican Model of Integration? Anthropology & Education Quarterly, 28(3), 351-374.

Zambrano, C. V. (2000). Diversidad cultural ampliada y educacion para la diversidad. Revista Nueva Sociedad, 165, 148-169.

Anuncios
Categorías:antropología
  1. Aún no hay comentarios.
  1. No trackbacks yet.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: